La minería en Chile
Sociedad 22.09.2010
“No hay que decirle ‘sí’ a todos los proyectos mineros. ¿Pero hay que descartar de plano porque se dice que la minería es mala? Es una actividad cuestionada, pero que entrega beneficios de los que todos disfrutamos”, argumenta el periodista chileno, especializado en temas mineros, Edwards Gajardo, en un artículo publicado en el diario digital mendocino Mdz Online.
Quizás sea bueno mencionar algunos segmentos de ese artículo para comprender mejor qué sucede con la minería al atravesar los Andes.
Historias minerales
El país trasandino tiene una extensa y fructífera trayectoria en materia de aprovechamiento de sus recursos minerales. Eso incluye desde la ya histórica explotación del salitre, hasta su actual posición como mayor productor mundial de cobre.
La época del Salitre abarcó desde 1879 hasta 1939. En ese período, Chile se convirtió en el único exportador mundial de esa materia prima. Con ella se producían medicamentos, gases, sales de sodio, vidrio, conservadores para alimentos, esmaltes para alfarería, dinamita, pirotecnia.
Eso, entre otras cosas, colocó a Chile en la posición de tercera economía más potente de Latinoamérica, detrás de Argentina y Uruguay, considerando el Producto Bruto Interno por habitante.
La invención del salitre sintético desmoronó todo lo construido entonces.
Sin embargo, las circunstancias le dieron otra oportunidad al país hermano.
La explotación del cobre o cuprífera fue el nuevo motor de la minería, que se inició en la segunda mitad del siglo XX.
Chile se transformó, gracias a este mineral, en la primera potencia exportadora, aunque esto luego decayó por tres motivos: la competencia, la falta de leyes mineras claras y la falta de inversiones.
A fines del siglo XX y principios del XXI, la llegada de capitales franceses y estadounidenses contribuyó a revertir esa situación.
A ello se sumó la participación del Estado chileno, con voz y voto en todas las decisiones, y con el propósito de ayudar antes que entorpecer el desarrollo de esa industria.
Valoración ciudadana
“Uno de los principales reparos al desarrollo minero en la Argentina es una explotación que se lleva las ganancias al extranjero, dejando más problemas que beneficios al país, algo que suele sucede en países que no tienen una buena legislación. Sin embargo, en el caso chileno existe una positiva valoración ciudadana de la actividad, porque, sea de manera directa o indirecta, todo el país se ha visto beneficiado con el bienestar del cobre y otros metales”, comenta Gajardo.
Sin oponerse de plano
“Otro factor importante es que en Chile no se opusieron de plano a la explotación, sino que estudiaron la posibilidad económica y desarrollaron la industria de la mejor forma posible para una sana convivencia entre la población, el ambiente y la minería. En ciudades como Antofagasta y Copiapó, el desarrollo de nuevos proyectos mineros no es algo que complique a la población, sino que es algo normal y hasta beneficioso”, sigue el periodista.
Antofagasta es una ciudad minera desde siempre, donde también han crecido el turismo, la construcción y el comercio.
Por su lado, Copiapó es a la vez un área rica en minería y una destacada productora y exportadora de uva.
Base jurídica
“La forma para encontrar esta mancomunión fue una base jurídica, adecuada a la realidad de Chile, propia de países como Canadá, Australia y el Reino Unido, todos desarrollados y con larga tradición minera. La idea fue reducir al mínimo el impacto en el ambiente −porque toda actividad humana lo tiene− y lograr un desarrollo sustentable de la actividad”, comenta el especialista.
Tanto Canadá como Australia y el Reino Unido han ideado leyes razonables, estables, que, de ese modo, atraen inversiones.
Con esas inversiones llega el trabajo para la comunidad donde existen los minerales y las oportunidades de crecimiento.
Un caso local
En Argentina, hay un caso interesante es el de Minera Alumbrera.
Esta empresa se encarga del desarrollo de una mina ubicada en Catamarca. Bajo de la Alumbrera.
La socia de Minera Alumbrera es la empresa interestadual Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio, YMAD, compuesta por la provincia de Catamarca y la Universidad de Tucumán
YMAD percibe el 20% de las utilidades que genera el proyecto y lleva cobrados más de US$ 700.000.000 a lo largo de la vida útil del yacimiento.
En lo que hace a generación de puestos de tragajo, en el 2009 Minera Alumbrera empleó en forma directa a 1.387 personas, casi todas ellas de Catamarca y Tucumán. Si se tienen en cuenta los puestos de trabajo de contratistas, esta cifra alcanza 2.097 empleos.
Fiscalmente, en el 2009 el proyecto de Minera Alumbrera aportó a la economía argentina ingresos por un total de $ 3.011.800.000 en concepto de pago de impuestos, regalías, salarios, aportes a la seguridad social, compra de insumos y servicios nacionales. Estas contribuciones implicaron un flujo de ingresos mensuales de $ 250.900.000 u $ 8.200.000 diarios, que se distribuyeron en el país en ese año.
Y en cuanto al desarrollo sustentable, en el marco de su programa de Responsabilidad Social Empresaria, Minera Alumbrera ha invertido en las provincias de Catamarca y Tucumán la suma de $ 59.000.000, en los últimos cinco años, en obras y programas de educación, salud y desarrollo productivo.
Esto demuestra que es posible trabajar junto con el Estado, generando ingresos fiscales y ayudando al avance de la gente que vive cerca de la zona metalífera.
A modo de resumen
En su artículo, Gajardo es claro y da criterios para la valoración: “Hay proyectos mineros muy malos y no hay que decirle ‘sí’ a todos. Hay otros que son sustentables y pueden ser beneficiosos si se desarrollan de buena manera, pero lo importante es escuchar, estudiar, cuidar y decidir. Lo bueno para la Argentina es que tiene la oportunidad de aprender de los errores cometidos en otros países (porque han existido malas decisiones y proyectos que no se evaluaron bien) y desarrollar una industria con estándares de calidad como ninguna en el mundo, con el mejor cuidado ambiental existente y con beneficios, pero siempre y cuando se establezca un clara visión y un legislación rígida”.
Fuentes:
. “¿El accidente en Chile justifica no desarrollar la industria minera?”
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